Dicen que muchos cocineros arruinan el asado... que la unión hace la fuerza... y que tres son multitud. Estos dichos no hacen más que poner en evidencia que el trabajo en equipo no siempre es fácil, y que no hemos sido formados en una verdadera filosofía de la colaboración. Sin embargo, siempre es más fácil, o menos complicado, enfrentar un desafío cuando tenemos en quién apoyarnos y responder a ese desafío con alguna sólida propuesta.
Esta reflexión es producto de un proceso accidentado y forzado de atención a la tarea en una sucesión de eventos desafortunados. "Pasaron cosas", como se suele decir, y aunque la diversidad disciplinaria de mi equipo de trabajo parecía un obstáculo imposible de pasar, logramos diseñar nuestro producto final: nuestra página web de asesoramiento a docentes en el manejo de recursos digitales para sus clases.
Como grupo de trabajo, fue costoso encontrar un punto en común para abordar la propuesta. Logramos finalmente un acuerdo y nos dispusimos a trabajar. Cada uno hizo su parte y luego se hizo presente el verdadero desafío. Lograr compaginar cada producción en la página web.
Mi participación se vio interferida por asuntos personales y familiares. Tal como sucede en las aulas de nuestras instituciones: "no pude entregar el trabajo a tiempo, profe". Esto, por supuesto, afectó la retroalimetación. Desde mis ojos docentes, mucha frustración ante la falta de tiempo, y vergüenza ante mis colegas/compañeros de equipo que campearon el vendaval con dignidad.
Luego de visitar las páginas de otros compañeros de cursada (La Bodeguita y La Gran Reserva de Conocimientos), descubro muchas diferencias en el diseño, la cantidad de información, la calidez con la que "engendraron" su proyecto. El diseño invita a transitar por la página. A nosotros no nos faltó motivación, sí nos faltó tiempo para reunirnos y realmente "colaborar".
El manejo intuitivo de las herramientas digitales y la producción de recursos ha cobrado protagonismo en el último par de años. Estamos preparados para superar desafíos digitales en el ejercicio de nuestra tarea docente. Los tiempos limitan nuestra dedicación, pero eso no es excusa para realizar un buen trabajo.
Recordaré esta experiencia en lo sucesivo, cuando asigne trabajos a mis estudiantes. El caudal de información, la contundencia de la tarea, el manejo de las herramientas sí influyen en el producto final. No en vano muchos docentes prefieren no asignar tarea "para la casa" o para entregar de manera virtual. Esa flexibilidad también requiere el desarrollo de habilidades de autorregulación en el aprendizaje, tan necesarias pero bastante ausentes en los días pospandemia.
Los mejores deseos a mi equipo, que tanto ha entregado en la mejora del producto final. Saludos a todos!











