domingo, 1 de mayo de 2022

Dicen que "nadie avanza mirando hacia atrás"

Nadie dijo que sería fácil. Nadie sabía cómo sería. Todos hicimos lo que pudimos, lo que humildemente estuvo al alcance de nuestras manos. 

Lo cierto es que el hecho de detenernos a reflexionar sobre las decisiones que tomamos "con las papas calientes" de la pandemia nos pone en un lugar de interpelarnos a nosotros mismos. No podemos evitar cuestionarnos algunas decisiones tomadas y varias de las acciones pedagógicas llevadas a cabo. Sin embargo, no debemos ser tan ásperos con los pasos dados en este camino ya transitado.


Algunos hemos descubierto que, antes de la virtualidad de emergencia, nuestras estrategias estaban bastante alejadas de las TIC. ¿Cómo pudo pasar? Calculo que, en estos momentos, no podemos concebir la educación sin tecnologías. La pandemia nos atravesó de manera tal que resignificó nuestra tarea docente y la forma de abordar el aprendizaje.

Al comparar los recursos y las estrategias que hemos ido incorporando, no podemos dejar de notar que, poco a poco, fuimos sumando el elemento social y colaborativo de las experiencias de aprendizaje de nuestros estudiantes. De la misma manera, los docentes fuimos compartiendo hallazgos y experiencias exitosas y nos fuimos comportando más como una comunidad. Las habilidades del siglo XXI nos alcanzaron sin que nos diéramos cuenta...

Nuestras prácticas no serán las mismas en los tiempos por venir. Somos parte de una fuerza global que busca mejorar la enseñanza y el aprendizaje desde la reflexión y la interpelación de las propias realidades y acciones. 

Comparto el análisis de mis prácticas docentes aquí.  
   

1 comentario:

  1. Muy interesante tui reflexión... adhiero que no odemos concebir la educación sin TIC.... Totalmente

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