Confieso que fue fácil y hasta entretenido entrar en la clase memorable de alguno de mis colegas e imaginar todo lo que sucedió ese día, y los días anteriores a ese encuentro. La imaginación viaja... pude incluso ver los recursos que había utilizado y reír dentro de mi cabeza cuando imaginaba partes de la película que todos vieron. Apelar a la imaginación y a los sentidos es algo que puede garantizar que nuestras clases serán memorables. Las clases memorables son llaves que abren puertas que antes creíamos infranqueables..
Cuando debí volver sobre mi propia clase, y me tocó abrir mis puertas con mis propias llaves, el recorrido imaginario fue menos suave y colorido. ¿Por qué me pasó esto? Lo pensé un rato largo. Descubrí que, tal como sucede en otros ámbitos de nuestra vida, somos peores críticos de nosotros mismos y tendemos a juzgarnos con varas más altas en ocasiones...
Me encontraba luego realizando la lectura del material y la visualización de los videos de Mariana Maggio, y pude trazar un recorrido muy claro. Amante de la innovación, curiosa de la tecnología, sedienta de clases poderosas, me he esforzado por alentar el protagonismo de mis estudiantes, propiciar los espacios de discusión y análisis, facilitar el acceso y el manejo de la información y las producciones de mis estudianes a través de aplicaciones en las redes sociales... La búsqueda de la clase poderosa ha sido y es incesante. En estos últimos días, creo que todos hemos pasado por este mismo puente en el camino de la docencia.
A propósito del Profesor Jirafalez, vuelvo a posicionarme en el mismo punto de mi última entrada: no importa cuán grande sea el esfuerzo, siempre voy a encontrar rasgos conductistas en mis clases. Pero ahora comprendo que eso no es completamente negativo. No significa que no he avanzado en la configuración de mis clases. Ahora puedo empezar a contruir nuevos espacios con toda una caja de herramientas en la mano, desde un plano ecléctico que fortalezca la sorpresa, la creatividad, el diálogo, el protagonismo, los valores, las interpretaciones y los ideales de mis estudiantes, desde una nueva complejidad didáctica.
Para cerrar, comparto la interpelación que ha resultado de estas actividades:
¡A preparar clases que sean a la vez llave y puerta! Llave, para desbloquear las trabas que nos permiten ampliar la mirada... Puertas, que se abran para poder avanzar hacia espacios donde el protagonismo nos permita ser parte decisiva de nuestra propia historia.Una propuesta educativa que no sea formulada desde la variedad y la sorpresa, corre el peligro de fracasar.





